Todas las personas pensamos, sentimos y actuamos, lo que desde el método movimiento y color de Esther Ponce se conoce como movimiento mental, emocional o físico, pero en cada una de nosotras prevalece siempre una por encima de las demás o se queda una fuera.

La explicación a esto la tiene por un lado, el carácter que se hereda y que va a determinar en los primeros años de vida como la persona se comporta en su entorno, en relación a los objetos y las personas que le rodean y se “mueve” para conseguir lo que necesita.

pensar, sentir, actuar

Curso Pensar – Sentir – Actuar

La siguiente razón es la personalidad que se va formando a través de las experiencias que se tienen y que moldean el carácter o lo hacen más fuerte.

Cuando una persona tiene un movimiento mental, por ejemplo, su forma de actuar en su vida es a través de lo que piensa lo que le supone, en muchas ocasiones, pensar más que actuar. Si esta persona, además de mental es también física, corre el peligro de ser impulsiva con sus pensamientos y de no pararse en su cuidado o lo que pueda afectarle personalmente a ella o a otros esa impulsividad. Pero si esta persona mental su movimiento también es emocional tiene más posibilidades de quedarse “bloqueada” cuando hay situaciones emocionales que en lugar de resolverlas acaban quedando en la cabeza sin salida. Es por ello que, en el ejemplo que pongo, esta persona necesitaría poder tener en cuenta ese tercer movimiento , emocional o físico, que deja a un lado para poder transitar su bloqueo mental o su impulsividad fruto de un pensamiento muy fuerte.

Es por ello que si quieres cambiar estas en un disco rayado y la forma de resolver tus situaciones personales no te funcionan, date cuenta cuál es el patrón personal de tu carácter y tu personalidad y donde está tu mayor resistencia al cambio en tu forma de pensar, de sentir o de actuar.

Esther Ponce

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